Tenemos que pensar el enfoque etnográfico como la comprensión de la perspectiva de los actores (pero no 'a la Malinovsky' en términos de una suerte de promedio, de un parámetro ideal (1), sino interesados en la diversidad dentro de grupos homogéneos). De este modo, se centra en comprender su propia lógica (la de los actores) en un contexto determinado, poniendo en suspenso 'las certezas' de nuestra formación científica. La idea rectora es poner en práctica un ejercicio de reflexibilidad sobre los esquemas de percepción del mundo social, y así poder ordenar esos fenómenos sociales que en él ocurren, poniendo en diálogo los enfoques sociológicos y las lógicas de interacción de ese grupo (esto permitiría que la universalidad que pretende la teoría se combine con una comprensión más totalizada de los diferentes actores. Por eso, este tipo de estudios debe tener un feedback constante con los estudios de caso). Además, con el enfoque etnográfico se logrará visualizar las pautas más cotidianas de la acción que se dan concomitantemente a lo extraordinario: el 'orden social' se produce diariamente con pequeños intercambios.
En la etnografía clásica existe un a priori: en la vida cotidiana, los intercambios de los individuos vienen por vasos comunicantes, los que si se manifiestan como campos / relaciones, no se los puede entender como espacios estancos (de este modo, no existe algo así como 'la vida política' y donde ella termina comienza 'la vida económica' o 'la social', etc.). No obstante, es posible reconocer lógicas específicas con cierta autonomía relativa. Sin ir más lejos, en una sociedad desarrollada la política tendrá diferentes reglas (sus interacciones están fundamentalmente implicadas con otras reglas), por eso, si se va al campo presuponiendo que existe una sociedad desarrollada, estaríamos aplicando un apriorismo que invalidaría seriamente nuestro estudio. Para evitarlo, es preciso mantener la atención en pensar la especificidad.
Pensemos ahora en una idea de Marcel Mauss: para construir un objeto sociológico en torno a un grupo social, algunos hechos pueden ser pensados como hechos sociales totales. Esto es, existen algunos fenómenos sociales que, una vez estudiados, nos sirven para pensar los aspectos fundamentales de la vida social de ese grupo, basados en que los actores los reconocen como fundamentales (por eso son clave para conocer ese grupo). (2)
Es necesario que establezcamos para el enfoque etnográfico una pauta divisoria de aguas: por definición, es una perspectiva microsociológica -desde que está abocada a un grupo delimitado y en una escala analítica delimitada-, y se vale de técnicas funcionales a tal tipo de abordaje: observación participante, entrevistas en profundidad, etcétera (y, si dudamos de la 'validez' de ellas, recordemos el criterio de Clifford Geertz, en el análisis de corte micro-sociológico de problemas generales no se apela a algo como la universalización). Por otro lado, la etnografía se realiza tomando en cuenta a un actor no iniciado en la construcción de un grupo particular que se subsume en el debate sociológico para la producción de la vida cotidiana... y su 'ventaja' reside en que, a diferencia de teorías generales aplicadas a casos particulares (pero bien disímiles entre sí), no esconde esa vida cotidiana, no la desecha: La etnografía quiere que los elementos queden subsumidos como materiales estudiables e interesantes, procedentes a su objetivo (porque la idea principal es que ellos se apliquen, y no que se desechen en pos de la supuesta 'universalidad'.)
(1) Tampoco presuponiendo que en cada individuo está inscrito todo el grupo social.
(2) El kula es un conocido caso de sistema de intercambio recíproco de bienes ceremoniales (vaygu'a), principalmente brazaletes y collares. Para Malinovsky, era un sistema de prestaciones totales, dado que implicaba obligaciones para quienes lo suscribían (el kula fue la vía de entrada y una institución, pero que por la significación sociológica que reviste es clave para estudiar la sociedad en que se desarrolla). Si lo hubiésemos estudiado con la ciencia convencional y occidental del siglo XX, este complejo hubiese sido un fenómeno de comercio internacional, lectura completamente ciega a la verdadera significación nativa.
Tomando otro caso que puede ser gráfico para quienes no estén familiarizados con la dinámica del kula, es la posición del antropólogo Germán Soprano en sus estudios sobre clientelismo en el marco de la política argentina, quien ha señalado al peronismo como un hecho social total que nos permite acceder a la sociedad argentina en sí (y no solamente a la vida político-partidaria).

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